
Internet de las cosas (IoT): qué es, cómo funciona y ejemplos
Un termostato que regula automáticamente la temperatura, un reloj que registra la actividad física o un sensor industrial capaz de detectar anomalías en una máquina tienen algo en común: pueden recopilar información y utilizar la conectividad para intercambiar datos con otros sistemas.
Esta red de objetos conectados constituye el internet de las cosas o Internet of Things (IoT), una tecnología presente tanto en actividades cotidianas como en sectores como la industria, la agricultura, la logística o las ciudades inteligentes.
Su funcionamiento combina dispositivos físicos, sensores, redes de comunicación y sistemas capaces de procesar los datos obtenidos. El resultado permite monitorizar procesos, automatizar determinadas acciones y tomar decisiones utilizando información procedente del entorno físico.
¿Qué es el internet de las cosas?
El internet de las cosas (IoT) es una red de objetos físicos conectados que incorporan sensores, software u otras tecnologías para recopilar, intercambiar y, en determinados casos, procesar datos a través de redes de comunicación.
Estos objetos pueden ser desde electrodomésticos y relojes inteligentes hasta vehículos, sistemas de climatización, sensores agrícolas o maquinaria industrial.
Un dispositivo IoT se caracteriza por su capacidad para recoger información del entorno y comunicarse con otros dispositivos o sistemas. Dependiendo de su configuración, también puede recibir instrucciones y ejecutar determinadas acciones.
Por ejemplo, un sensor puede medir la temperatura de una habitación y enviar esa información a un sistema de climatización. Si la temperatura supera un determinado valor, el sistema puede activar automáticamente el aire acondicionado sin que el usuario tenga que intervenir.
El IoT conecta así el mundo físico con los sistemas digitales y permite utilizar los datos generados por objetos y máquinas para monitorizar, automatizar y optimizar procesos.

¿Cómo funciona el IoT?
El funcionamiento del IoT se basa en la interacción de varios elementos: dispositivos, sensores, conectividad, procesamiento de datos y aplicaciones.
Aunque la arquitectura puede variar considerablemente según el sistema, el proceso general puede resumirse de la siguiente manera:
- El dispositivo recoge datos. Los sensores pueden medir variables como temperatura, movimiento, ubicación, presión, humedad, consumo energético o velocidad.
- La información se transmite. Los datos se envían mediante tecnologías de comunicación como Wi-Fi, Bluetooth, redes móviles u otros protocolos y redes específicos para dispositivos conectados.
- Los datos se procesan. La información puede enviarse a sistemas en la nube o procesarse parcialmente cerca del propio dispositivo mediante tecnologías de computación en el borde o edge computing.
- El sistema interpreta la información. El software analiza los datos para detectar eventos, patrones o condiciones previamente establecidas.
- Se genera una respuesta. El sistema puede mostrar información al usuario, emitir una alerta o ejecutar automáticamente una acción.
Imaginemos un sistema de riego inteligente. Los sensores miden la humedad del suelo y transmiten los datos a una plataforma. Si el sistema detecta que el nivel se encuentra por debajo del valor establecido, puede activar el riego y detenerlo cuando se alcanzan las condiciones adecuadas.
Por tanto, un sistema IoT no consiste únicamente en conectar un objeto a internet. Su utilidad aparece cuando la conectividad permite recopilar y utilizar información para generar una respuesta o mejorar un proceso.
Dispositivos IoT: qué son y ejemplos
Los dispositivos IoT son objetos físicos capaces de recopilar, transmitir o recibir datos mediante una conexión con otros dispositivos, redes o plataformas digitales.
Para hacerlo pueden incorporar sensores, procesadores, software y tecnologías de comunicación. Algunos también incluyen actuadores, es decir, componentes capaces de realizar una acción física a partir de una orden, como abrir una válvula, encender una luz o modificar la temperatura.
Existen dispositivos IoT tanto para consumidores como para empresas, administraciones e industrias.
| Dispositivo IoT | Qué información puede gestionar | Ejemplo de uso |
|---|---|---|
| Termostato inteligente | Temperatura, horarios y consumo | Regular automáticamente la climatización |
| Reloj inteligente | Actividad, movimiento y otras métricas | Registrar actividad física |
| Sensor de humedad | Humedad del suelo | Automatizar sistemas de riego |
| Iluminación conectada | Estado, horarios o presencia | Encender y apagar luces automáticamente |
| Sensor industrial | Temperatura, presión o vibraciones | Monitorizar el funcionamiento de maquinaria |
| Contador inteligente | Consumo de electricidad, agua o gas | Analizar y gestionar consumos |
| Sensor de aparcamiento | Ocupación de una plaza | Informar de espacios disponibles |
| Dispositivo de localización | Posición y movimiento | Realizar seguimiento de vehículos o mercancías |
El tipo de dispositivo y los datos recopilados dependen de la finalidad del sistema. En determinados casos basta con registrar una variable; en otros, cientos o miles de sensores pueden trabajar conjuntamente y generar grandes cantidades de información.
Ejemplos de internet de las cosas en la vida diaria
El IoT ya forma parte de numerosos ámbitos cotidianos. El hogar inteligente es uno de los ejemplos más reconocibles. Termostatos, bombillas, enchufes, cámaras, persianas o electrodomésticos conectados pueden controlarse desde aplicaciones y automatizarse según horarios o determinadas condiciones.
Los wearables constituyen otro caso habitual. Relojes y pulseras inteligentes incorporan sensores capaces de registrar movimiento y diferentes variables para mostrar posteriormente la información en un teléfono u otra plataforma.
También encontramos IoT en la movilidad. Los vehículos conectados pueden recopilar información sobre determinados componentes, compartir datos con aplicaciones o proporcionar servicios relacionados con navegación y mantenimiento.
Las ciudades inteligentes utilizan dispositivos conectados para gestionar diferentes servicios. Sensores de aparcamiento, sistemas de iluminación, medición de calidad del aire o herramientas de gestión del tráfico pueden proporcionar datos que ayuden a administrar recursos e infraestructuras.
En la agricultura, los sensores permiten medir variables como humedad, temperatura o determinadas condiciones ambientales. Esta información puede utilizarse para ajustar el riego y realizar un seguimiento más preciso de los cultivos.
Todos estos ejemplos muestran una característica común y es que los objetos dejan de funcionar de forma completamente aislada y pasan a formar parte de sistemas capaces de intercambiar y utilizar datos.

El IoT industrial (IIoT)
Cuando las tecnologías del internet de las cosas se aplican específicamente a procesos industriales se habla de Industrial Internet of Things (IIoT) o internet industrial de las cosas.
En este contexto, sensores, maquinaria, sistemas de control y plataformas digitales pueden conectarse para recopilar información sobre los procesos productivos y facilitar su supervisión.
Una de sus aplicaciones es el mantenimiento predictivo. Los sensores instalados en una máquina pueden registrar variables como temperatura, presión o vibraciones. El análisis de estos datos puede ayudar a detectar comportamientos anómalos y planificar una revisión antes de que se produzca una avería.
También puede utilizarse para monitorizar líneas de producción, realizar un seguimiento del consumo energético, localizar mercancías o conocer el estado de determinados activos.
El IIoT está relacionado con la evolución hacia modelos industriales cada vez más digitalizados, en los que los sistemas físicos y digitales intercambian información de forma continuada.
Desarrollar este tipo de soluciones requiere además organizar adecuadamente los proyectos tecnológicos. Las metodologías de desarrollo de software permiten estructurar las diferentes fases necesarias para diseñar, desarrollar, probar y mantener aplicaciones y sistemas digitales.
Ventajas y retos del internet de las cosas
La capacidad de obtener información directamente de objetos y procesos abre numerosas posibilidades. Sin embargo, conectar una cantidad creciente de dispositivos también plantea desafíos tecnológicos y de gestión.
Entre las principales ventajas del IoT se encuentran:
- Automatización: determinadas acciones pueden ejecutarse cuando se cumplen unas condiciones previamente definidas.
- Monitorización en tiempo real: los sensores permiten conocer el estado de dispositivos y procesos.
- Eficiencia: los datos pueden utilizarse para optimizar el consumo de recursos o detectar ineficiencias.
- Mantenimiento: la información recopilada puede ayudar a identificar anomalías y anticipar determinadas incidencias.
- Toma de decisiones: disponer de datos procedentes del entorno físico permite fundamentar mejor algunas decisiones.
- Nuevos servicios: los productos conectados permiten desarrollar funcionalidades y modelos de servicio basados en datos.
Frente a estas oportunidades aparecen también importantes retos del internet de las cosas.
La ciberseguridad es uno de los principales. Cada dispositivo conectado puede convertirse en un punto que necesita protección frente a accesos no autorizados o vulnerabilidades.
También resulta fundamental la privacidad de los datos, especialmente cuando los dispositivos recopilan información relacionada con hábitos, localización o actividades de los usuarios.
Otro desafío es la interoperabilidad. La existencia de diferentes fabricantes, sistemas, protocolos y estándares puede dificultar que todos los componentes de un ecosistema IoT se comuniquen correctamente. Por ejemplo, un termostato y una cerradura inteligente de marcas distintas pueden no ser compatibles entre sí si no comparten un mismo estándar de comunicación.
A ello se añaden cuestiones relacionadas con la conectividad, el mantenimiento de grandes cantidades de dispositivos, el consumo energético y la capacidad para almacenar y procesar la información generada.
El software que permite controlar estos dispositivos también depende de diferentes entornos tecnológicos. Conocer los tipos de sistemas operativos ayuda a comprender cómo se administran los recursos y cómo interactúan el hardware y las aplicaciones en distintos dispositivos.
Formarse en tecnología conectada: el Bachelor en Informática
El crecimiento del internet de las cosas muestra cómo la informática se extiende mucho más allá de los ordenadores tradicionales. Un sistema IoT puede combinar programación, dispositivos físicos, redes, bases de datos, plataformas en la nube, sistemas operativos y ciberseguridad.
Desarrollar soluciones conectadas requiere profesionales capaces de comprender cómo interactúan estos componentes y cómo se gestionan los datos que generan.
La formación en informática permite adquirir conocimientos sobre programación, arquitectura de sistemas, redes, desarrollo de software y gestión de datos, entre otras áreas necesarias para participar en el diseño y desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas.
Además, ámbitos como el IoT continúan evolucionando a medida que aparecen nuevos dispositivos, protocolos, capacidades de procesamiento y aplicaciones. Por ello, comprender los fundamentos de la informática resulta esencial para adaptarse a entornos tecnológicos en constante transformación.
El Bachelor online en Informática de la Universitat Carlemany permite formarse en distintas áreas de la informática y adquirir conocimientos para afrontar el diseño, desarrollo y gestión de soluciones tecnológicas en entornos cada vez más conectados.


