comportamiento-prosocial
Psicología

Comportamiento prosocial: qué es, tipos, ejemplos y cómo se desarrolla

Publicado: | Actualizado:

El comportamiento prosocial es aquella que permite a las personas cooperar, ayudar a otras y crear vínculos dentro de la sociedad. Está relacionada con la empatía, la moral y el aprendizaje social. Y cuando se estudia, se aprende por qué hay quienes apuestan por dar apoyo incluso si no obtienen ningún beneficio a cambio. Esta información se puede utilizar para hacer intervenciones desde la psicología. En este artículo, veremos en qué consiste, sus tipos y algunos ejemplos. 

¿Qué es el comportamiento prosocial?

El comportamiento prosocial se refiere a todas las acciones que una persona lleva a cabo de manera voluntaria para beneficiar a otra, a un grupo o a la sociedad en general. Dichas acciones pueden ser de diversa índole, como ofrecer ayuda o apoyo emocional, o participar en actividades sociales.

Desde el punto de vista de la psicología, el comportamiento prosocial es un fenómeno en el que intervienen múltiples factores, que pueden ser cognitivos, emocionales, culturales y biológicos. Esto significa que las bases biológicas del comportamiento no son las únicas que explican esta sensibilidad que algunas personas tienen hacia las necesidades de otras, sino que la cultura o el entorno en el que crecemos también es determinante. 

La prosocialidad se relaciona con el desarrollo moral, el altruismo y los vínculos sociales. Por tanto, la ayuda que se ofrece no es un mero acto aislado, sino que se convierte con el paso del tiempo en un patrón de comportamiento que siempre está presente en el individuo. 

Relación entre el comportamiento prosocial y la empatía

La empatía es uno de los elementos que potencian la prosocialidad. Cuando una persona es capaz de entender, o al menos percibir, el estado emocional de otra y conecta con su experiencia, es más probable que ofrezca ayuda. 

Pero esta no trabaja sola, sino que la empatía y la asertividad participan de forma conjunta. Mientras que la primera es la que nos ayuda a ponernos en el lugar de la otra persona, la segunda es la que nos lleva a actuar en la forma y con respeto. 

Por suerte, estas cualidades no son innatas, sino que es un aprendizaje social y puede entrenarse y fortalecerse. La empatía empieza a desarrollarse en los primeros años de vida, pero es entre los tres y los cinco cuando somos conscientes de que los sentimientos de los demás pueden ser diferentes a los nuestros. Pero es al final de la niñez y en la adolescencia cuando se desarrolla completamente, aunque se extiende a toda la vida adulta. Y no solo con emociones puntuales, sino con también con situaciones, experiencias o grupos de población. 

Diferencias entre comportamiento prosocial y antisocial

El comportamiento prosocial en psicología y el comportamiento antisocial son dos caras opuestas en el comportamiento humano. La primera abarca aquellas acciones que buscan el bienestar de otras personas, pero la antisocial puede causar daño, violar normas o deteriorar la convivencia

Pero las diferencias no solo se observan en las consecuencias de cada comportamiento, sino también en los procesos psicológicos implicados. Ya hemos visto que el comportamiento prosocial se relaciona con la empatía, mientras que el antisocial puede vincularse con falta de autocontrol, dificultades para interpretar señales sociales o aprendizajes disfuncionales. El análisis funcional del comportamiento se encarga de identificar qué factores son los que mantienen o dificultan ambos comportamientos. 

Tipos de comportamiento prosocial

Los comportamientos prosociales se pueden clasificarse en varios tipos según la intención, la situación o el beneficio esperado:

  1. Ayuda directa. Se interviene de forma directa ante una necesidad, que puede ser física, como auxiliar a alguien que se ha caído, como emocional, que sería escuchar a alguien desahogarse. 
  2. Compartir recursos. Repartir bienes materiales, tiempo o conocimientos. Es frecuente en el ámbito de la educación.
  3. Comportamientos altruistas. Altruismo y prosocialidad van juntos, y son acciones en las que la persona ayuda sin esperar nada a cambio, incluso si hay un coste personal. 
  4. Comportamiento cooperativo. Se coordinan acciones con otras personas para conseguir un objetivo común, como en las tareas en equipo. 
  5. Comportamientos normativos o cívicos. Son acciones de cooperación social que benefician a la comunidad, como respetar normas, participar en iniciativas sociales o cuidarlos  espacios públicos.

¿Cómo se desarrolla este comportamiento?

El desarrollo de el comportamiento prosocial es gradual y participan tanto mecanismos psicológicos como sociales:

Desarrollo moral

A medida que crecemos, desarrollamos el sentido de la justicia, del respeto hacia las normas y la responsabilidad. Son la base que nos ayuda a entender por qué ayudar es importante y cuándo debemos hacerlo. Autores como Kohlberg han desarrollado teorías que muestran el papel fundamental de la moral en el comportamiento prosocial.

Aprendizaje social

Aprendemos con el ejemplo; por eso, tener referentes con comportamiento prosocial facilitará este aprendizaje y lo reforzará. Estas figuras de referencia pueden estar en la familia, en la escuela o incluso ser personajes populares.

Regulación emocional

La regulación emocional es la capacidad para gestionar las emociones ante una situación de necesidad. Si tenemos autocontrol, actuaremos de la forma correcta aunque haya estrés o incomodidad. 

Empatía y ayuda

Cuando conectamos emocionalmente con otra persona, podemos sentir y entender su estado y se activa el comportamiento prosocial. Si la empatía se fortalece desde la infancia, se crean patrones estables de ayuda.

Influencias culturales y educativas

Los valores transmitidos por la familia, la escuela y el entorno definen los comportamientos prosociales que consideramos importantes. Para favorecerlos, es importante realizar actividades de cooperación y proyectos colaborativos desde la infancia. 

Ejemplos de comportamiento prosocial

Los ejemplos de comportamiento prosocial son múltiples y dependen del contexto. Puede ser ayudar a un compañero a estudiar para un examen, compartir el material escolar con alguien que lo necesita, dar apoyo emocional, hacer voluntariado o en iniciativas comunitarias

Como se puede apreciar, los comportamientos prosociales afectan a nuestro día a día, repercuten directamente en la comunidad y son útiles para crear y reforzar los vínculos sociales. 

Fórmate en psicología y profundiza en el comportamiento prosocial

Si quieres aprender más sobre el desarrollo del comportamiento prosocial porque te apasiona la psicología y todo lo relacionado con el comportamiento humano, puedes convertir esta disciplina en tu carrera profesional con el Bachelor Online en Psicología de la Universitat Carlemany. 

Desarrollarás competencias científicas, éticas y prácticas para comprender, evaluar e intervenir en el comportamiento humano en ámbitos personales, grupales y sociales. Puedes consultar todo el programa en la web junto con los requisitos de acceso y contactarnos si necesitas más información. 

Bachelors relacionados