11 de Enero

Relación entre Organización Industrial y el Desarrollo Sostenible

Universitat Carlemany

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La relación entre organización industrial y el desarrollo sostenible es decisiva, ya que la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tiene objetivos vinculantes. El Báchelor en Ingeniería en Organización Industrial que impartimos te ayudará a conseguir las metas que te fijes en este ámbito.

Organización industrial y desarrollo sostenible, una relación de causa y consecuencia

La organización industrial, al ocuparse de distintos aspectos, no puede estar disociada del entorno. No en vano, hay un proceso entrópico y unos agentes públicos que ponen condiciones. Por lo tanto, no ha de extrañar que en los últimos años la interacción haya sido natural; lo normal es que las empresas ya establezcan protocolos especiales.

Las acciones de organización industrial se pueden realizar a nivel privado o público. La organización engloba cuestiones relacionadas con la gestión ordinaria, pero también con la planificación. Algunos de los aspectos clave que servirán para potenciar un desarrollo sostenible son los siguientes:

1. Reducción de las emisiones contaminantes

La organización de las industrias tiene que estar ligada, indefectiblemente, a la reducción de las emisiones contaminantes. El objetivo 2030 en España es el de reducir hasta un 55 % la emisión de gases de efecto invernadero con respecto a los que se generaban.

La reducción de emisiones contaminantes es la prioridad más visible. En primer lugar, porque las instituciones penalizan la contaminación e imponen tasas especiales para las industrias emisoras de CO2. La segunda razón de peso es que hay una creciente preocupación social por el medio ambiente; por ejemplo, la encuesta climática del BEI (Banco Europeo de Inversiones) de 2019 reveló que el 76 % de los españoles considera que el cambio climático repercute en su vida diaria.

Esto implica que las empresas tienen que implementar elementos que sirvan para reducir las emisiones y minimizar la huella de carbono. La implementación de los procesos organizativos es esencial para conseguirlo.

2. Integración de la industria con el paisaje

El impacto ambiental no tiene que ver únicamente con la contaminación que genera la industria. Otro aspecto relevante es, también, la capacidad de integración de las industrias en el paisaje.

La idea principal, hoy en día, es la de minimizar el impacto de las construcciones en el paisaje. Y esto tiene que ver con las cuestiones arquitectónicas, así como con la planificación de áreas específicas para las edificaciones. Este tipo de medidas deben respetarse, de ahí que los Planes Generales de Ordenación Municipal (PGOM) y las normativas autonómicas sean las guías de actuación.

Como se puede ver, esta cuestión va mucho más allá de la arquitectura. La idea es implicar, también, a gestores empresariales, funcionarios y representantes políticos.

3. Respeto a los derechos sociales, culturales y de género

Las industrias tienen que tener en cuenta los derechos sociales, culturales y de género. La organización puede incidir de varias maneras para conseguir este objetivo:

  • Asegurar una retribución justa para los trabajadores, suficiente para cubrir sus necesidades vitales. Cuando se planifique la gestión de una empresa, este es un punto central. La justicia social es uno de los temas prioritarios porque implica equidad.
  • Garantizar los derechos de las minorías culturales, facilitando su inserción y respetando el uso de las distintas lenguas oficiales. La idea es incluir protocolos contra la discriminación, teniendo en cuenta las creencias de los empleados.
  • Implementar los Planes de Igualdad para garantizar que no hay discriminación por motivos de género. El Real Decreto-ley 6/2019, de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo, y la ocupación obliga a su implementación desde el 7 de marzo de 2020.

Estas cuestiones se consideran, hoy, pilares claves de la sostenibilidad. No se trata solo de tener un menor impacto en el ecosistema, sino también de contribuir a la prosperidad general.

4. Reducción de costes

La reducción de costes se convierte en uno de los objetivos de cualquier industria. Y, para ello, no sería necesario apelar al concepto de sostenibilidad.

Lo que sucede es que la reducción de costes de producción permite hacer un mejor uso de los recursos disponibles. Y eso permite, a la larga, favorecer un desarrollo sostenible porque se consigue más con menos.  Crear una unidad de producto con la mitad de recursos es una de las máximas de la sostenibilidad. Aunque esta premisa sea un clásico, no deja de tener importancia hoy en día.

Las personas especialistas en ingeniería pueden proporcionar soluciones específicas para una mejor gestión de los recursos. Estas acciones pueden aplicarse en los procesos empresariales, pero también en el diseño de políticas públicas.

5. Reutilización de materiales y/o fuentes de energía

La capacidad de reutilizar recursos es clave hoy en día, y también está determinada por los poderes públicos. Un ejemplo es que la Agenda 2030 marca, para la Unión Europea, un uso del 32 % de fuentes de energía renovables.

La práctica es que se camina hacia una transición paulatina de las energías fósiles (carbón y petróleo) a otras energías limpias, destacando la eólica y la solar. El objetivo final es realizar este cambio de forma paulatina para conseguir los baremos marcados por las instituciones. Las nuevas fábricas tienen que buscar, en la medida de lo posible, ese uso de energías renovables.

Por otra parte, el reciclaje también es una de las cuestiones claves. A este respecto, la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de noviembre de 2008 , sobre los residuos obliga a conseguir en 2030 una tasa de reciclaje de envases del 70 % y del 60 % de los residuos municipales.

Conclusión

Las cuestiones de desarrollo sostenible, aunque estén planteadas fundamentalmente para 2030, tienen un horizonte final en 2050. Y, además, conviene señalar que los objetivos, aunque comunes, pueden matizarse o detallarse. Por ejemplo, la ONU pone unos objetivos de desarrollo sostenible para 2030, la Unión Europea para 2050 y España, además de asumir ambos, pone condiciones propias para aspectos que le afecten.

Hoy la organización industrial y desarrollo sostenible son conceptos íntimamente interrelacionados. ¿Tienes que actuar como ingeniero o planificar la política industrial de tu municipio? En ambos casos, disponer de una formación especializada en Organización Industrial es necesario.