16 de Marzo

¿Qué son los riesgos ambientales? Principales ejemplos

Universitat Carlemany

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Durante los últimos años, el ser humano ha comenzado a darse cuenta de que la naturaleza está sufriendo con motivo del uso excesivo de los recursos, y cada vez es más consciente de las consecuencias que puede tener para la vida de todos. Por ello, las ciencias ambientales ayudan a comprender no solamente la relación que tienen las personas con el medio, sino también para hacer que esta relación sea cada vez mejor.

De hecho, dentro de estas ciencias, una materia de estudio es la del ecosistema y la relación del mismo con las actividades que realizan las personas, sean de la índole que sean. Es por esto por lo que es fundamental también analizar y conocer cuáles son los posibles riesgos ambientales a los que hay que hacer frente.

¿Qué son los riesgos ambientales?

Como ya se ha señalado en el prefacio de este artículo, los riesgos ambientales son algo que estudian las llamadas Ciencias Ambientales.

Como definición clarificadora y no excesivamente compleja, se podría afirmar que los riesgos ambientales son aquellos factores que favorecen la posibilidad de que el medio experimente un daño. A este respecto, no importa si dicho perjuicio es provocado por el hombre o por la misma naturaleza.

Dentro de estos riesgos ambientales hay dos aspectos que facilitan la definición de su prioridad: 

  • La frecuencia con la que pueden ocurrir. 
  • La gravedad de que esto suceda.

Un ejemplo de frecuencia puede ser, por ejemplo, que un valle es más probable que se inunde que una colina, y, respecto a la gravedad, las consecuencias derivadas de la inundación de ese valle, como la destrucción de cultivos.

Dichos riesgos pueden prevenirse y están clasificados en dos subgrupos: los naturales y los antrópicos.

Riesgos ambientales naturales

En este grupo se engloban todos aquellos que produce la misma naturaleza, como pueden ser los fenómenos meteorológicos y climatológicos. Estos pueden ser muy peligrosos.

Algunos ejemplos de este tipo de riesgos son los siguientes:

  • Escasez de lluvia e incremento de las sequías.
  • Ciclones y tormentas.
  • Contaminación de la atmósfera.
  • Plagas.
  • Crecidas de ríos y mares.
  • Desplazamientos de tierra.
  • Avalanchas.
  • Tormentas de agua, polvo y arena.
  • Cambios excesivos en la temperatura.
  • Incendios forestales.

Riesgos ambientales antrópicos

Esta tipología de riesgos para el medio ambiente incluye a aquellos que, de alguna manera, son responsabilidad del hombre y de su actividad.

Entre los ejemplos que se pueden señalar están los que citamos a continuación:

  • Vertidos tóxicos.
  • Nubes químicas.
  • Efecto invernadero y destrucción de la capa de ozono.
  • Posibles incendios de inmuebles.

Es importante señalar que ambas tipologías de riesgos ambientales revisten gravedad, y que por eso es fundamental ser capaces de analizarlos y prevenirlos. Ahora bien, ¿es eso posible?

Prevención de riesgos ambientales. ¿Qué debemos tener en cuenta?

Habitualmente, se suele calcular analizando lo que ya se ha señalado antes de la peligrosidad por la vulnerabilidad que tiene. Esto se refiere a la probabilidad de que un fenómeno natural con una intensidad o duración concretas tenga lugar generando consecuencias negativas.

Hay casos en los que el hombre como ente actúa y tiene más o menos influencia en la probabilidad.

Por otro lado, la vulnerabilidad se refiere a cómo impacta en la sociedad y en los distintos ecosistemas las consecuencias mencionadas. Esto genera esta ecuación: a más vulnerabilidad, más riesgo natural.

También es conveniente saber que esta vulnerabilidad puede influir desde en cómo se usa el territorio hasta la estructura de las distintas construcciones de la ciudad, y depende mucho de cómo responda la población a ese riesgo.

Prevención, predicción y actuación

Pelear contra los riesgos ambientales es difícil, y para eso, las ciencias ambientales se centran en prevenir, predecir y gestionar el riesgo

Es importante respetar en todo caso la legislación que recoge cuáles son las herramientas para realizar una planificación adecuada, y que sirva para responder de forma casi inmediata cuando el daño ya ha ocurrido.

Así, se pueden identificar tres ámbitos de actuación a este respecto:

  • Prevenir interviniendo tanto sobre el territorio y determinando mecanismos para la previsión.
  • Predecir e intervenir cuando el fenómeno ya se ha producido.
  • Herramientas proporcionadas para ayudar, reparar y paliar los efectos que produce el riesgo.

Cuando se habla de prevención, hay que referirse a todas aquellas medidas y acciones que se realizan de manera anterior al efecto. Estas acciones van encaminadas a paliar, reducir considerablemente o incluso evitar todos los daños que se puedan producir.

Estas son medidas más bien a largo plazo que se ponen sobre la mesa según los riesgos que predominan y que pueden ser tanto estructurales como no estructurales.

Igualmente, también hay que hacer una mención a la predicción cuando se habla de riesgos ambientales. Esto hace referencia a la capacidad de anticiparse más o menos, y eso dependerá del fenómeno del que se trate.

Predecir estos riesgos no solamente depende de lo que se sepa de aquellos factores que intervienen en él, sino de las herramientas que se posean para ello.

Actuación inmediata y resolución

Cuando se habla de acción inmediata, hay que referirse a cómo se gestionan los riesgos ambientales en el momento en el que se desencadenan. Los conceptos anteriormente explicados no son, en absoluto, aspectos inconexos. Al contrario, se pueden todos incluir en la mitigación de los efectos.

La resilencia es la capacidad de un ecosistema o una sociedad de recuperarse de los efectos de los riesgos ambientales, y, contar con ella para tener un plan de actuación es básico para cualquier comunidad.