22 de Julio

Lean Startup: crea tu empresa y valida el modelo de negocio en pocas semanas

Universitat Carlemany

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El método Lean Startup está asociado al desarrollo de las nuevas empresas y es de expansión reciente. No obstante, es importante incluirlo en los estudios relacionados con la administración de empresas. Aquí señalamos qué aspectos son destacables.

 

El método Lean Startup, definición y características

La primera inclusión de esta metodología data de 2008 y fue desarrollada por Eric Ries. Hay que señalar que la obra seminal es  “El método Lean Startup: Cómo crear empresas de éxito utilizando la innovación continua“.

El objetivo que se señaló en un primer momento fue reducir los tiempos y costes para la creación de una empresa. Es relevante indicar que uno de los problemas recurrentes es el tiempo que tardas. Ahora bien, es recomendable que conozcas cuáles son las fases que has de tener en cuenta.

Los principales aspectos que hay que seguir para conseguir un buen resultado son crear, medir y aprender. Lo que se da en llamar "aprendizaje validado" de productos piloto que se retroalimenta y no tiene fin. Una vez que empieces a emplear esta metodología, será tu guía de uso habitual.

Esta es la naturaleza de los pasos que tienes que seguir:

 

1. Crear

Lo primero que hay que hacer es crear un producto piloto y diseñarlo. Esta cuestión es clave, puesto que para decidir bien has de tener en cuenta ese punto.

Para esto, hay que comprobar cuál es la necesidad de los clientes y la respuesta que se quiere dar. Y esto es fundamental porque cualquier producto o servicio que se quiera lanzar ha de responder ante esta situación.

La verdad es que la creación del producto es una parte central. Y aquí se hace obligatorio que se pongan todos los esfuerzos planteados a partir de la idea inicial que se tiene.

Por otra parte, hay que señalar que ese producto piloto inacabado tiene que lanzarse de forma limitada. Este producto se denominará Mínimo Producto Viable (MVP), que es el básico para poder realizar pruebas.

 

2. Medir

La medición sería la versión de la prospección del mercado, pero con el producto ya listo. Eso se tendrá que aplicar con los productos que ya se han lanzado para poder comprobar su acogida.

Hay que señalar que, en este caso, lo importante es comprobar la reacción del cliente. Y esto es relevante porque, al final, con las opiniones que tengas podrás decidirte a cambiar aspectos, a seguir adelante con el producto o, si la respuesta no es satisfactoria, descartarlo. Como principio general, ante este tipo de situación no deberías empezar con prejuicios; es muy posible que tengas que hacer cambios.

Eso sí, las técnicas que se tienen que utilizar son las adecuadas para tener datos fiables. Las técnicas más utilizadas son la de desarrollo del cliente, la CANVAS o la Scrum. En función de las circunstancias de cada caso, te interesará más una u otra:

  • Técnica de desarrollo del cliente: es la más básica y lo que pretende es comprobar si el producto, efectivamente, cubre las necesidades de tu cliente.
  • Técnica Canvas: la técnica Canvas introduce un elemento adicional de desarrollo y pretende, básicamente, en que la idea del producto o servicio se pueda ver fácil e intuitivamente.
  • Técnica Scrum: técnica que tiene como objeto aplicar rápidamente nuevas ideas, de manera que se puedan mejorar aquellas que ya existen y superarlas.

 

3. Aprender

El aprendizaje es la parte clave de este método. No en vano, el método lean startup busca que el aprendizaje sea práctico.

Replantear el producto si es necesario es lo que denominamos como pivotar. Y esto no tiene ningún problema porque puedes modificar las ideas previas que tuvieras. Esto minimiza los fracasos y, además, introduce un elemento de mejora evidente. Los cambios que puedes realizar, según la situación, son de estos tipos:

  • Cambiar las cualidades del producto. Esto se referirá al diseño, materiales o funcionalidades, según la situación.
  • Plantear cambios en la política comercial. Quizás el producto puede funcionar, pero para un sector de la población distinto del que habías planteado en un principio.
  • Cambiar de proveedores. En algunos casos, tendrás que cambiar de proveedores para que el producto se ajuste a lo que necesitan o desean tus clientes. En ocasiones, un exceso de coste puede ser determinante, o el cambio de un material que tiene otro proveedor.
  • Descartar el producto. Esta es, en principio, la medida más radical, pero no hay que dejar de tenerla presente. Hay artículos que no funcionan en la praxis, aunque hubiéramos diseñado una estrategia muy ambiciosa. En este caso, lo mejor es descartar y no perder más tiempo, dinero ni esfuerzos.

No obstante, conviene que recuerdes que este tipo de acciones tienen que ser lógicas. Lo importante es que el aprendizaje sea real y permita añadir valor y ajustarse a lo que busca un potencial cliente.

 

Motivos para utilizar esta metodología en una startup

Las razones para incluir esta metodología en una startup son varias. Estas son las más importantes que cabe destacar:

  1. Ahorro de dinero a largo plazo: esta metodología supone un coste adicional al principio. Sin embargo, a la larga compensará porque las posibilidades de cierre o de pérdidas persistentes se reducirán exponencialmente.
  2. Adaptabilidad a la demanda real del mercado: es cierto que el diseño inicial hay que plantearlo en tu Plan de Negocio. Dicho esto, la adaptabilidad a tu demanda real es más fácil si realizas estas pruebas previas lanzando productos piloto.
  3. Mejora continua: uno de los problemas de los modelos lineales tradicionales es que se lanza un producto y se establece un timing largo sin mejoras. Aquí esto no es posible porque, continuamente, se introducen variaciones para perfeccionar.

En definitiva, el cambio constante y la mejora están impresas en el ADN de cualquier startup. Y todas estas cuestiones hacen que aplicar el método lean startup sea muy útil.

 

Conclusión

El método Lean Startup es una buena forma de minimizar riesgos cuando inicias una nueva aventura empresarial. Si tenemos en cuenta que el riesgo de cerrar en los primeros cinco años alcanza el 90 %, no ha de extrañar que esta cuestión sea importante. Por lo tanto, no está de más que lo tengas en cuenta.