14 de Septiembre

¿Qué son las energías alternativas y qué tipos existen?

Universitat Carlemany

Share: 

Con mucha frecuencia se suele hablar de energías renovables y, a veces, este término se sustituye por el de energías alternativas

Las energías alternativas son aquellas que provienen de fuentes distintas al petróleo. Por lo tanto, las energías renovables son un tipo de energía alternativa y entre ellas se encuentran la energía solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica.

Este tipo de energía supone un reto, pero también una oportunidad para el medio ambiente y los presentes y futuros profesionales de las Ciencias Ambientales. En un planeta tan denostado por el impacto de las acciones del hombre, pueden ayudar a frenar el daño causado, y además, puede hacer que los que vienen detrás de esta generación puedan disfrutar de un mundo más sostenible.

También supone un reto, ya que es romper con lo establecido. La energía eléctrica se ha nutrido principalmente de la nuclear y de la térmica, y poco a poco (muy poco a poco) esto está cambiando. Se trata de un cambio de paradigma en la forma de producir y consumir energía.

Las energías alternativas, ¿qué son?

Se puede definir energías alternativas como aquellas fuentes que se pueden obtener de recursos que proporciona el planeta, que son inagotables, algo que no ocurre con las que derivan de los combustibles fósiles como el petróleo. Además, estas energías, también llamadas limpias, renovables o verdes, no contaminan.

Hoy en día, estas energías se usan cada vez más para conseguir preservar el medio ambiente. La transición hacia ellas es lenta, pero segura. El uso de energías limpias puede ayudar a reducir la cantidad de contaminación producida por los combustibles fósiles, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero liberadas a la atmósfera y reducir los costes para los consumidores.

La idea que subyace detrás de las energías alternativas es producir formas de energía más sostenibles mediante el uso de recursos renovables como el sol o el viento en lugar de combustibles fósiles como el carbón o el petróleo, que producen gases de efecto invernadero nocivos cuando se queman.

La energía alternativa es limpia, renovable y abundante. Tiene el potencial de ser el futuro de la producción de energía global. También es rentable y respetuosa con el medio ambiente, proporcionando una respuesta al cambio climático al mismo tiempo que proporciona puestos de trabajo en la industria.

¿Cuáles son los tipos de energía alternativa que existen?

Existen muchos tipos diferentes de fuentes de energías alternativas. Uno de los métodos más comunes de conversión de energía es generar electricidad. Esto se puede hacer de muchas formas diferentes, como aprovechando el poder de fuentes naturales como la luz solar y el viento.

La energía solar

La energía solar se aprovecha de los rayos del sol, que proporciona todo el calor y la luz que se necesita para sobrevivir en la tierra. Este tipo de energía es un recurso limpio y renovable; no produce emisiones nocivas y no se puede agotar, como ocurre con los combustibles fósiles.

El sol es una gran fuente de energía. La cantidad de energía que llega a la Tierra en una hora es suficiente para alimentarla durante todo un año. Es posible aprovechar esta energía mediante el uso de paneles solares, que convierten la luz del sol en energía utilizable.

La energía solar convierte los rayos del sol en energía utilizable. No produce ninguna contaminación ya que depende de la luz solar limpia y natural a diferencia de los combustibles fósiles. Los paneles solares se utilizan para convertir la luz en electricidad que se puede utilizar en hogares, automóviles o cualquier cosa con toma de corriente.

Energía eólica

La energía eólica es un recurso renovable, natural y sostenible. Es otra de las energías alternativas para generar electricidad que más rápido está creciendo, además de la energía solar. Es posible generarla a través de dos fuentes, la energía cinética del viento y la que tiene en sí mismo el movimiento del aire.

La energía cinética del viento es proporcional al cubo de la velocidad lineal. Eso significa que a medida que aumenta la velocidad del viento, su energía potencial aumenta más rápidamente que su energía cinética. Las turbinas eólicas están diseñadas para aprovechar esto mediante el uso de palas que giran rápidamente para interceptar las corrientes de viento a una velocidad de diseño cercana o inferior a la velocidad del sonido.

Energía hidráulica

La energía hidroeléctrica es una fuente de energía renovable y sostenible. No requiere el uso de combustibles fósiles y proporciona energía de bajo costo y respetuosa con el medio ambiente que se puede aprovechar girando turbinas con agua corriente. El flujo del agua crea una presión que mueve las palas de la turbina, que luego hace girar un generador para generar electricidad.

La energía hidráulica se consigue gracias a las centrales, que son las que utilizan el agua de los ríos, que almacenan en los embalses y van soltando poco a poco. Esto hace que una turbina se mueva y genere electricidad.

Las centrales hidroeléctricas son el tipo de central eléctrica más común en el mundo y generan el 16% de la electricidad mundial. Pueden producir más del doble de electricidad que las plantas de carbón y requieren menos combustible para funcionar.

Energía de biomasa

La energía de biomasa se refiere al uso de materia orgánica como combustible. La energía de biomasa fue una de las principales fuentes de energía antes de la Revolución Industrial. Es renovable, sostenible y ofrece una alternativa baja en carbono a los combustibles fósiles.

La materia orgánica que usa puede ser vegetal o animal y se puede conseguir tanto de manera natural como a través de diversas transformaciones artificiales en centrales habilitadas a tal efecto.

Por poner un ejemplo, es posible hablar de la madera prensada o triturada para usarla como biocombustible sólido.

Energía geotérmica

Otra de las energías alternativas que existen es la geotérmica. Esta fuente energética aprovecha las temperaturas extremas que se producen en la corteza terrestre para conseguir energía. Son un gran recurso, ya que los depósitos en cuestión alcanzan temperaturas de entre 100 y 150 grados Celsius.

Suecia fue el primer país en usarla a finales de la década de 1970. Le siguieron Finlandia, Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y Holanda.